César Vallejo encanta a Asia

Por: Francisco Carranza Romero
Del Instituto de Estudios de Asia y América,
Universidad Dankook, Seúl, Corea

El ciudadano peruano César Vallejo, que nació en el pueblo andino de Santiago de Chuco, ha sido leído, comentado y valorado en Corea del Suir en su septuagésimo aniversario de su muerte. Uno que huyó de la injusticia en su patria ha hallado el cariño afuera.

El Instituto de Estudios de Asia y América (Universidad Dankook) y la Embajada de Perú unieron los esfuerzos para celebrar un merecido homenaje a Vallejo. Y este evento se realizó el 7 de noviembre de 2008
Los ponentes que se ocuparon de diferentes aspectos de la obra poética del vate liberteño fueron los siguientes profesores: Ganguly (India), Wan Jun (China), Matsumoto (Japón), Hun Hui (Taiwán) y los coreanos Byungsun Song y Hyesun Ko de Carranza (organizadora del evento académico).

Ganguly lo comparó con Tagore porque ambos hablaron del hambre, dolor e injusticia social. Matsumoto se lamentó de que en Japón no haya todavía una antología vallejiana traducida: “Siento envidia que aquí ya tengan una antología en coreano”. Él se refirió a la antología de los poemas de Vallejo traducida por Hyesun Ko de Carranza en 1998 con el título “Voy a hablar de la esperanza”. Este libro, que se publicó en el año de la crisis económica, fue bien recibido por los lectores coreanos.

Los ponentes y los asiistentes dialogaron; abundaron las preguntas y comentarios. César Vallejo fue recordado no sólo como un poeta del dolor, hambre y denuncia; fue reconocido también como un poeta que creía en el amor y en la solidaridad, valores que pueden resucitar hasta al muerto. Una clara referencia al poema “Masa”, en que ante la muerte de un combatiente acudieron, uno, dos, veinte, cien, mil, quinientos mil, millones de personas pidiéndole que no se muriera; “pero el cadáver, ¡ay!, siguió muriendo”. Sin embargo, cuando acudieron todos los hombres de la tierra para expresarle el amor y la solidaridad, el cadáver se emocionó, “incorporóse lentamente/ abrazó al primer hombre, echóse a andar…” Un bello mensaje en estos días de la crisis mundial, que para superarla se necesita el amor y la solidaridad mundial. Es que Vallejo, como buen andino, sabía el valor del ayllu en la historia antigua y actual del Perú. Y, por su ideología socialista, también seguía la utopía de la búsqueda de la solidaridad internacional para construir el nuevo mundo.

La embajadora peruana Marcela López permitió que todos sus empleados de su embajada participaran en el evento para que con este motivo siquiera supieran de la categoría universal del poeta peruano.

Algunos peruanos, coreanos y los visitantes asiáticos nos unimos en la celebración. Y, por lo que oímos en ese ambiente emotivo, suponemos que pronto aparecerán libros de Vallejo en hindi, bengalí, chino y japonés. Vallejo, después de setenta años de su muerte, da la verdadera fama al Perú.

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Francisco Carranza Romero, del Instituto de Estudios de Asia y América, Universidad Dankook, Seúl, Corea

Agencia RegiónPress / Lima - Perú   

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