/ Perú 2010: Año de la Consolidación Económica y Social del Perú
 

Perspectivas para la Economía Mundial 2010: Comercio mundial

Un estudio del Banco Mundial

En general, el comercio mundial ha seguido una pauta muy similar en términos generales a la producción industrial, pese a que la caída fue más profunda y la recuperación se quedó un poco atrás.

El valor del comercio mundial en dólares se desplomó 31 por ciento entre agosto de 2008 y su punto más bajo de marzo de 2009. El descenso en términos de volumen fue algo menos pronunciado cuando la caída de precios de los productos básicos y las fluctuaciones en los tipos de cambio se sacaron de la ecuación; sin embargo, hacia marzo de 2009 los volúmenes del comercio mundial estaban 22 por ciento abajo.

Si bien el comercio mundial se ha recuperado de esos descensos, hacia octubre de 2009 estaba todavía 2.8 por ciento abajo de su nivel anterior a la crisis. El rezago en el repunte del comercio no parece ser del todo un reflejo del débil financiamiento al comercio (aunque sin duda ha tenido cierto efecto).

Más bien, parece reflejar el aún deprimido nivel de la actividad de inversión (por lo regular los bienes de inversión son objeto de intenso comercio). En 2009 la inversión global cayó en un estimado 9.7 por ciento, e incluso en 2010 se pronostica que la inversión crezca sólo 4.9 por ciento.

La caída inicial en los volúmenes de importación fue relativamente más fuerte en los países de ingresos altos, lo que reflejó en parte el descenso del crecimiento que ya había empezado antes de la quiebra de Lehman Brothers. Con la crisis, el descenso se acentuó y amplió, y los volúmenes mundiales de importación cayeron a un ritmo anualizado de 40 por ciento en el primer trimestre de 2009.

En la depresión, las importaciones en países de ingresos altos estuvieron 24 por ciento abajo de su nivel de agosto de 2008; en los países en desarrollo también estaban abajo, en un 25 por ciento. La caída en el comercio fue menos marcada en los países asiáticos, en parte por el estímulo fiscal en China.

La mayoría de los socios comerciales de China se beneficiaron del repunte en las importaciones de ese país. Hacia el tercer trimestre, la demanda de importaciones se había fortalecido en la mayoría de los países. Luego de un periodo de cierta debilidad, que reflejó la tambaleante demanda interna, el crecimiento en el volumen de las importaciones en Estados Unidos saltó a 29 por ciento en octubre (tasa anual desestacionalizada), el de Alemania a 27 por ciento, y el de Japón a 31 por ciento, a noviembre.

En general, el comercio de servicios ha tenido mayor capacidad de recuperación que el de mercancías, en parte porque una mayor proporción se destina al consumo personal más que a los gastos de inversión. El turismo representa hasta cierto punto una excepción: esos gastos tienden a ser bienes de lujo y, por tanto, más volátiles.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) reporta que, en comparación con 2008, las llegadas de turistas fueron 7 por ciento menores en los primeros meses de 2009. Por regiones, las naciones de Europa central y oriental registraron la mayor caída en turismo (11 por ciento), en tanto África registró un moderado incremento en las llegadas de turistas. México fue golpeado con particular dureza, pues la afluencia de turismo descendió 19 por ciento (tasa interanual) en el segundo trimestre, donde los efectos de la recesión mundial fueron magnificados por el brote de AH1N1 en ese país y por los esfuerzos individuales en todo el mundo por evitar la infección.

En fechas más recientes, las llegadas del turismo mundial parecen elevarse; los volúmenes de junio son sólo 4 por ciento más bajos que un año antes. No obstante los esfuerzos en muchos lugares por apoyar el turismo mediante deducciones especiales de impuestos, flexibilización de las restricciones de visado y planes de inversión, la OMT prevé que los volúmenes mundiales de turismo desciendan entre 4 y 6 por ciento durante 2009. En general, se estima que el volumen del comercio mundial de mercancías se ha contraído 17.6 por ciento en 2009, en el que los bienes y servicios han descendido un 14.4 por ciento. Dada la débil recuperación general esperada y los débiles efectos de base, se proyecta que el comercio se expandirá sólo 4.3 por ciento en 2010 y 6.2 por ciento en 2011.

En consecuencia, incluso tras dos años de la recuperación, se prevé que el volumen general de bienes y servicios comercializados será 5 por ciento menor que en su pico más alto de 2008. Para los países en desarrollo, las remesas son otra fuente importante de divisas extranjeras, que representa hasta 20 por ciento del PIB en algunos países. Las remesas han sido más estables que los flujos de capital y el comercio de mercancías, pero no obstante se han reducido en un estimado 6.1 por ciento en 2009 (véase Perspectivas para remesas).

En el agregado, la crisis ha precipitado una reducción de los desequilibrios mundiales atribuibles a un descenso general en el volumen de comercio (para un porcentaje dado de desequilibrio entre importaciones y exportaciones, un comercio más débil reducirá el desequilibrio mundial), a la baja de los precios del petróleo y a una reducción de los desequilibrios comerciales de China y Estados Unidos.

En general, se estima que el valor absoluto de los saldos mundiales en cuenta corriente (la suma de todos los superávits menos el valor absoluto de todos los déficits) ha declinado de un pico máximo de 5.9 por ciento del PIB mundial en 2008 a alrededor de 3.9 por ciento en 2009. Dada la persistencia de brechas relativamente grandes en la producción mundial y la falta de fuertes presiones de demanda en exceso (en particular en países de ingresos altos) —las cuales deberían mantener en jaque los precios del petróleo—, se proyecta que esta reducción sea ampliamente estable, y que los desequilibrios se eleven sólo ligeramente, a cerca de 4.1 por ciento del PIB en 2011. El descenso del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos refleja la continuación de una reducción preexistente de la balanza comercial no petrolera que fue disfrazado por los precios en ascenso del petróleo.

También refleja un fuerte incremento en las tasas de ahorro en los hogares, a medida que el efecto de la burbuja de la vivienda sobre la riqueza cesó de apoyar altos niveles de la demanda de consumo. El pequeño incremento más reciente del déficit comercial estadounidense refleja sobre todo los altos precios del petróleo, ya que los déficits del sector público han contrarrestado sólo parcialmente el incremento en el ahorro de los consumidores.

La pronunciada reducción del superávit chino se relaciona más directamente con la caída en el comercio mundial y en el gran paquete fiscal de China, que impulsó las importaciones en un momento en que la demanda mundial de exportaciones era más débil. Que la reducción de estas balanzas de pago persista dependerá en gran medida de cómo se comporten los estímulos fiscal y monetario en ambos países.

En el caso de Estados Unidos, si las tasas de ahorro de los hogares caen a medida que se afianza la recuperación, pero no se recorta el gasto del sector público, se puede esperar que el déficit comercial vuelva a subir. Aunque el crecimiento en Estados Unidos está aún en las etapas iniciales de la recuperación, las recientes mejoras en la cuenta corriente se han mantenido en el tercer trimestre de 2009, pues el incremento marginal en el déficit en cuenta corriente, de 2.8 a 3 por ciento del PIB, se relaciona en gran medida con los costos más altos del petróleo importado.

En China, el éxito de las autoridades en estimular la demanda interna determinará si su superávit comercial comienza a ascender o no, a medida que el comercio mundial se recupere. Hasta ahora, la mayor parte del estímulo se ha destinado a inversión adicional en infraestructura. Si, como algunos temen, esto se limita a impulsar la competitividad exportadora de la economía sin promover una expansión del gasto interno, entonces, a medida que el comercio mundial reviva, el superávit de China podría resurgir.

Si bien una flexibilidad adicional en el tipo de cambio podría contribuir a incrementar el atractivo de los mercados internos para los productores chinos, es improbable que tal medida elimine la tendencia de China hacia los grandes superávits comerciales, a menos que venga acompañada de cambios estructurales para disminuir las tasas de ahorro en los hogares y las empresas.

En la previsión básica, se proyecta un desenvolvimiento más moderado de los desequilibrios mundiales a mediano plazo. Se espera que el superávit en cuenta corriente de China descienda de un estimado 5.6 por ciento del PIB en 2009 a 6.4 por ciento del PIB hacia 2011, en tanto se proyecta que el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos se eleve de manera apenas marginal, de un 2.9 por ciento estimado en 2009 a 3.1 por ciento del PIB hacia 2011.

En general, se proyecta que la magnitud de los desequilibrios mundiales, medidos como valor absoluto de los saldos en cuenta corriente como porcentaje del PIB mundial, disminuya de su pico de 5.9 por ciento en 2008 a 4.5 por ciento en 2011.

Agencia RegiónPress / Lima - Perú   

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