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Hay que hacer arquitectura de hoy. Eso se logra con espíritus
abiertos. Rige para los arquitectos, pintores y artistas en general
El peruano que diseñó
La Mezquita
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La grandiosa Mezquita diseñada por el profesional
peruano. (2) En el Perú hay decenas de arquitectos
que sólo necesitan proyectos para ejecutar, dice
Tisnado. (3) Sede del Parlamento Europeo, otra de sus
creaciones. |
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“Cuba,
con un alto nivel de educación, es un país donde el
Estado se encarga de ella. Las universidades del país no
deberían hacer ser otra cosa que promover cultura. Hoy estas
son tan informales como el tránsito en las calles. Lo único
que debe ser libre es la prensa”
Un
estadio olímpico en Basora, la primera ciudad productora
de petróleo del Irak en guerra. La bella sede del Parlamento
Europeo en Estrasburgo. La Exposición Universal Shanghái
2010. Promotor del Instituto del Mundo Árabe. El diseño
de La Mezquita en La Meca, Arabia Saudita, un lugar cómodo
donde un millón y medio de musulmanes pueden reunirse cada
año, son algunos de los diversos proyectos realizados o en
plena ejecución de “Architecture Studio”, una
de las más importantes firmas de Europa, de la cual el peruano
Rodó Tisnado Manosalva es uno de sus ocho destacados miembros.
Cuenta
Tisnado que el gobierno francés le concedió en 1967
una beca para seguir un doctorado en la universidad de La Sorbona
en Paris. “Acababa de egresar de la facultad de arquitectura
de la UNI, Universidad Nacional de Ingeniería del Perú,
y me encontré en un medio tan extraordinario para desarrollar
conocimientos y aprendizaje. Poco a poco me fui quedando y ya no
regresé al Perú. Solo voy y vengo. Hoy, todo lo que
he hecho está en el mundo global”, agrega el exitoso
profesional, natural de Cajamarca, la ciudad donde empezó
la decadencia del Imperio Inca, con la llegada de los españoles
en el XVI, y anuncia promover becas para jóvenes arquitectos.
El
arquitecto peruano recuerda sus viajes a caballo para poder llegar
a un pueblo. De esa experiencia juvenil dice que “lo esencial
en el ser humano es poder compartir sus habilidades y condiciones
de vida posibles, con inteligencia y seguridad, que no nos maten,
que no nos roben. A ese universo lo llamo paraíso terrenal,
porque en Europa hay lugares donde se han resuelto las condiciones
de vida. ¿Por cuánto tiempo? No sé”.
Prefiere trabajar con jóvenes, como lo hizo cinco años
en la Escuela de Arquitectura del Ministerio de Educación
de Francia, tarea docente que se extendió a los EEUU y otros
países de Europa.
Nunca
se repite
Terminada
la beca, comenzó su práctica profesional en la oficina
del arquitecto Gomis, donde conoció a Martín Robain
y Jean Francois Galmiche, con quienes fundó “Architecture
Studio”, organización cuya filosofía conceptual
y proyectual “se basa en la creación arquitectural
de grupo, (ocho miembros), abierto a todas las referencias de nuestro
tiempo y cada edificio que se construye es una pieza única
que no se repite en otro lugar. Nuestras leyes, nuestros códigos
se revisan en nuestros retiros con todos los miembros de la oficina
(suman más de 100”.
¿Para
qué sirve la arquitectura en países donde reina la
informalidad? Opina que la arquitectura en sí, no es fundamental.
Es el trabajo que hace posible la ciudad. La única realidad
de la arquitectura es acompañar a la ciudad, porque es la
creación más extraordinaria del ser humano y es el
único lugar donde puede desarrollarse; fuera de ella, es
como un animal.
Su
opinión sobre las ciudades latinoamericanas: “Nuestras
ciudades no son inhumanas. Sucede que el control de la ciudad no
pertenece a los arquitectos. El control es un problema social y
las personas que se ocupan del bien común son los políticos
en los lugares democráticos. Antes de que llegaran los españoles,
en las culturas pre incas, incas y otras de la región, había
una administración que se ocupaba de todo el territorio.
Los españoles crean otras ciudades a partir de las cudrículas
o kilómetros cuadrados. Así nacieron Lima, Buenos
Aires, Caracas, etc. Esos nuevos elementos trataron de ser incorporados
a territorios organizados como Repúblicas, pero desde el
XIX, el primer siglo de la Independencia, y mucho antes, esas ciudades
solo han sido campos de batalla entre caudillos civiles y militares.
La
migración es la fuga del campesino, y es un fenómeno
universal. “Nadie puede vivir independientemente en un caserío,
tiene que desplazarse. El campo sirve para alimentar la ciudad,
no es un lugar de riqueza para dominar. Las ciudades demandan la
colaboración de políticos, geógrafos, economistas.
Todo el mundo debe intervenir. Lógicamente los urbanistas
pueden hacer el trazo físico. Son los ciudadanos los que
abdican a favor de sus dirigentes, y ellos son los que tienen que
hacer viables las exigencias de los habitantes para hacer de la
urbe un lugar atractivo para la vida”.
Los
movimientos sociales de los años 70 y 80 del siglo pasado
han sido movimientos de desesperanza y han sido intensamente estudiados,
pero “el poder político no logró prever, esos
flujos humanos. Todo el mundo sabe que hay que ir a la ciudad, porque
no se puede vivir en las punas, en los lugares inhóspitos”.
Invento
europeo
¿Qué
experiencias europeas contemporáneas pueden ser aplicadas
en América Latina? Tisnado responde que la arquitectura es
una invención europea, que se fue a Europa y todo lo que
ha hecho está en el mundo global. En el Perú y en
nuestra región hay decenas de arquitectos que no necesitan
nada, sino proyectos que ejecutar. Los anhelos de los arquitectos
latinoamericanos son exactamente iguales que en otros lugares del
mundo, como en París, Pekín o EEUU.
Coincide
con varios de sus compañeros de estudios que en el Perú
de la década del 60, existieron condiciones extraordinarias
para el desarrollo de la arquitectura. “De esa época
a la actual las condiciones han empeorado. Nos hemos encontrado
con un Estado inherente al despilfarro y a la informalidad, que
ha pospuesto recursos para la educación. Se ha confiado el
crecimiento a la libre empresa y peor a la educación en un
negocio. Cuba, con un alto nivel de educación, es un país
donde el Estado se encarga de la educación. Las universidades
del país no deberían hacer ser otra cosa que promover
cultura. Hoy estas son tan informales como el tráfico en
las calles. “Lo único que debe ser libre es la prensa”,
remarca.
El
arquitecto si antes diseñaba para una élite, ahora
su trabajo debe ser el cómo asesorar en este fenómeno
cambiante: “Hay que diseñar viviendas y ciudades de
acuerdo a la realidad. Los servicios no son inspiración divina.
El baño, por ejemplo, debe estar cerca de donde camina y
vive la gente. El transporte tiene que encontrar una solución
comunitaria, mutualista, porque es imposible encontrar soluciones
individuales. Los viejos tranvías fueron una respuesta ingeniosa,
que después la General Motor reemplazó con los vehículos
a petróleo”.
El
acceso a los estudios en Europa es cada vez más restringido.
Pues, convencido que el desarrollo tecnológico ayuda mucho
a los grandes proyectos, pero definitivamente dificulta la creatividad
individual, desde París promoverá becas a través
del Colegio de Arquitectura de su país natal.
Tisnado
reconoce que los regímenes autoritarios pueden hacer muchas
obras y dan trabajo, pero no hay libertad para la creación.
Señala que durante la dictadura del régimen de Odría,
en la década del cincuenta, se construyeron edificios como
el Estadio Nacional y los ministerios de Educación y Economía
del Perú, pero los arquitectos se convirtieron en pésimos
constructores.
En
China observa una creciente inversión en obras, pero comenta
que no hay aún capacidad creativa, y entonces los chinos
invitan a los mejores arquitectos del mundo para que los ayuden.
“Para las olimpíadas de Beijing participamos en un
concurso, pero no tuvimos la suerte de ganar. Ahora, con la ciudad
de Shangai estamos organizando la sede de la Exposición Universal
2010, que dura seis meses, al igual que las exposiciones de Quebec,
Sevilla. Los chinos una vez que tienen la base programática,
ellos si saben construir, pero lo que no saben todavía es
generar si saben hacer, rehacer y producir”.
Hay
que hacer arquitectura de hoy. Eso se logra con espíritus
abiertos. Rige para los arquitectos, pintores y artistas en general.
En Basora, Irak, hay que reconstruir todo. Sin embargo, en ese país,
existe un Ministerio de Deporte y Juventud que nos ha pedido la
reconstrucción de un estadio olímpico, como parte
de la modernización de un país devastado, con tropa
de diversas latitudes, inclusive de soldados peruanos contratados,
revela Tisnado al llegar a Lima, procedente de Bagdad, luego de
participar como conferencista en la concurrida XIII Bienal de Arquitectura
Peruana.
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* Jorge Zavaleta Alegre
Periodista
Publicado también en el Diario La Primera www.diariolaprimeraperu.com
Lima - Perú
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