El Perú y
la integración comercial
* Por: César Sánchez
Martínez
Periodista
Han
pasado ocho años desde que en noviembre de 2001,
los ministros de Comercio Exterior, Integración Comercial,
y Economía se reunieron en el emirato árabe
de Qatar, para celebrar la Cumbre Ministerial de la Organización
Mundial de Comercio (OMC) y culminar con la liberación
del comercio mundial, teniendo como agenda pendiente el
tema agrícola, que no pudo negociarse por la entonces
llamada Ronda de Uruguay que se inició en 1986.
El
objetivo fue negociar la política de aranceles y
la liberalización de mercados en el ámbito
mundial en lo que se denominó Ronda de Doha, en alusión
a la capital qatarí, donde se estableció que
en el mediano plazo los 153 países busquen los mecanismos
para liberalizar el comercio mundial. De tal manera que
se puedan negociar acuerdos comerciales al amparo de las
normas establecidas en la OMC.
Sin
embargo, hasta la fecha hay pocos avances en ese tema, aún
cuando hace unos meses en Ginebra, hubo el compromiso para
deponer posiciones extremas y buscar un adecuado consenso
en las negociaciones comerciales, especialmente con los
subsidios agrícolas. La concepción de las
naciones emergentes es que los países desarrollados
eliminen o reduzcan en forma significativa la protección
que dan a su agricultura, mediante los subsidios directos
a los agricultores o a las exportaciones.
Desde
el 2001 las diversas reuniones de ministros de Comercio
y cumbres de la OMC han tratado este tema con el funesto
resultado de haber logrado poco o nada. Incluso, hasta se
formó en setiembre de 2003 el G-20 en la mexicana
Cancún para acelerar este proceso, teniendo como
premisa el plazo establecido en Doha que estableció
un límite para eliminar totalmente los subsidios
agrícolas a las exportaciones del sector que vence
en el 2013.
La
principal traba está en la falta de decisión
de los países industrializados para reducir sus subsidios.
Estados Unidos ha reducido en parte los subsidios, pero
eso no es suficiente.
No
obstante, hay naciones como Perú y Chile que han
avanzando en sus negociaciones, pero principalmente mediante
acuerdos bilaterales. Los Tratados de Libre Comercio de
Perú con los Estados Unidos, Chile y China son un
claro ejemplo de lo que se puede ir haciendo para propiciar
cambios en el seno de la OMC y otras instituciones tutelares
de la integración mundial y regional. Es decir, las
negociaciones de carácter bilateral son ahora más
efectivas que los propios acuerdos multilaterales de la
Ronda de Doha, que aún no concluyen.
Por
cierto que hay entrampamientos válidos y hasta legítimos.
El tema de los subsidios agrícolas, los productos
con propiedad intelectual, la apertura de los aranceles
en materia agrícola, la protección de la biodiversidad
y su posible protección mediante patentes, etc. son
muchas veces difíciles de negociar. Es necesario
que los países depongan sus posiciones para lograr
acuerdos concretos, y evitar que los acuerdos de Doha sigan
bloqueados. Si algunos no quieren ceder, difícilmente
se lograrán consensos.
De
ahí que el gobierno peruano, hace bien en tomar la
iniciativa en los acuerdos bilaterales, aunque siempre serán
más efectivas las negociaciones multilaterales porque
el compromiso será mayor en las naciones y habría
menos presión para los productos sensibles de negociación.
Los
TLC con los Estados Unidos, Chile y China pueden constituirse
en mentores para las futuras negociaciones del Perú,
que en ese sentido está siguiendo el sendero trabajado
por Chile, Japón, Malasia, Indonesia, Singapur, Filipinas,
Tailandia, Corea del Sur y Vietnam, curiosamente naciones
miembros de foro Asia Pacific Economic Council (APEC). Mirando
las cosas desde esta perspectiva, estamos en buen camino.
La
ministra peruana de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes
Aráoz Fernández, hace bien en abrir el mercado
local y empezar a negociar con naciones como Japón
y la Unión Europea, no obstante la crisis financiera
internacional. Precisamente en tiempos de crisis, también
se presentan las oportunidades para economías pequeñas
como la peruana. Es más, también es una excelente
época para que las negociaciones cumplan en parte,
los acuerdos de Doha. Cerrar los mercados sería un
absurdo para las economías pequeñas. No es
qué compras, sino qué vendes.
Se
afirma que un posible fracaso afectaría a las naciones
pequeñas, pero consideramos que eso no será
así. Los acuerdos tomados en Doha podrán fracasar
si se mantienen obstinadamente la protección y subsidios
a determinados productos, pero la esencia misma de la Ronda,
se viene cumpliendo en los acuerdos bilaterales.
El
Perú es una nación que respeta los acuerdos
internacionales, pero sí estos no contribuyen al
desarrollo social, hace bien en celebrar tratados bilaterales.
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* Por: César Sánchez Martínez
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