CERRO DE PASCO, UNA MONTAÑA
ERRANTE
Por:
Jorge Zavaleta Alegre
Cerro
de Pasco, una de las ciudades mineras más importantes
de América Latina desde el siglo XVI, deberá
cambiar de sede a partir de este año. Las condiciones
ambientales no son tolerables para la modernidad. Las emanaciones
y relaves tóxicos, ríos y lagunas contaminadas,
transporte pesado y caótico, calles y viviendas tugurizadas,
creciente comercio informal, falta de agua potable y de
alcantarillado, ausencia total de árboles y jardines,
viento congelado y turbio, entre otros, son, trabas reales
y legales para que el Perú pueda poner en marcha
los diversos tratados de libre comercio y unirse al esfuerzo
universal para paliar efectos del cambio climático.
El
Congreso de la República peruana ha aprobado el cambio
de territorio de Pasco, creado en 1821, año de su
independencia de España. La propuesta es trasladar
a sus 80 mil habitantes cerca del Lago Junín, a 4,100
msnm, solo 200 ms menos de la antigua sede, junto a la Carretera
Central. Región rica sobre todo en cobre, atravesada
por 106 ríos y riachuelos y 118 lagunas, entre los
cuales destacan el Marañón, el Huallaga y
el Mantaro.
Diferentes
instituciones del país y del exterior avalan la decisión
legislativa. Una de las investigaciones más recientes
es de la Universidad de Missouri, de la Orden Jesuita, donde
también opera la central de Doe Run, dueña
de la refinería La Oroya. Los expertos de Missouri
han ratificado, mediante instrumentos sofisticados colocados
en algunas viviendas de los mineros, que la salud de casi
la totalidad de sus niños y jóvenes está
afectada por altos índices de plomo en la sangre.
Si
a lo largo del macizo andino, el trabajo en el socavón
ha sido causa de secular subdesarrollo, eso no ha sucedido
siempre en otras latitudes. Solo dos menciones: Pittsburgh,
en Pensilvania, productora de hierro y acería hasta
el fin de la I Guerra Mundial fue fuente de ocupación
para miles de obreros de lejanos países. Ahora, ellos
son parte de una fascinante historia, al haber convertido
ese lugar en la sede de una de las más prestigiadas
universidades del mundo y centro de investigación
médica, en tanto la población local y turistas
navegan por el cristalino río Ohio.
La
otra referencia, Zollverein en la Cuenca del Ruhr, cuyos
cascos-linternas se apagaron en 1986. Forma parte del parque
de aventuras y tiempo libre más grande de Alemania,
y fuente de inspiración, hace 59 años, de
la Declaración Schuman de la Comunidad del Carbón
y el Acero, el primer paso para la actual Europa de los
27.
Recordemos
que la suerte de Cerro de Pasco es mucho más trágica
que el famoso Potosí, en las alturas de Bolivia.
Potosí es una montaña agujereada, de la cual
no se puede extraer ni siquiera un kilo de estaño.
Junto con Huamanga y Huancavelica, simboliza el esplendor
y la decadencia del virreinato y la emergente república.
Hoy es una urbe, con creciente turismo, cuyos pobladores,
pese al intenso frío, promueven como un medio de
vida las visitas a las 35 iglesias repletas de pinturas
coloniales, la antigua Casa de la Moneda y los Archivos
de Indias, entre otros testimonios del pasado. El importante
escritor boliviano Augusto Céspedes, silenciado por
su obra contestataria como “Metal del Diablo”
recrea una crónica de 1548: “Este año
se continuó la fundación de la villa y labor
de los ricos metales en el gran cerro… extendiéndose
su fama por todo el reino del Perú… comenzando
a enriquecer a los hombres este monstruo de riqueza”.
Abundan valiosos aportes literarios. Junto a la obra de
Manuel Scorza, resalta, por ejemplo, El Tungsteno, de César
Vallejo, novela que propone la lucha contra los abusos de
los mineros como parte de un movimiento mundial de liberación.
Nos sitúa en la primera mitad del siglo XX en que
Estados Unidos necesita más y más tungsteno
para su economía de guerra. El tiempo psicológico
involucra la tranquila vida de la sierra peruana, que se
altera en algunos pueblos por la circulación masiva
de dólares y el intenso comercio, cuyos obreros son
despojados de todo lo que poseen, con inhumanidad indescriptible
de gendarmes, jueces, autoridades e insensibles capitalistas.
Cerro
de Pasco, camina en busca de un sueño. La nueva Región
Pasco, una de las 10 zonas más contaminadas del planeta,
debe ser el fruto del consenso de sus habitantes para saldar
la vieja historia y construir, tal como suscriben sus gobiernos
municipales de hoy, en una “capital saludable, verde,
segura, educadora, solidaria, bella e interconectada con
el Pacífico y el Atlántico”. La refundación
de Pasco suscitará, otra vez y por mucho tiempo el
necesario debate democrático. Años atrás
lo hicieron otros escritores, líderes sindicales,
acallados por caudillos militares y civiles. Volvamos a
los andes, “a la piedra sobre piedra, el hombre dónde
estuvo”, como dice Neruda en su Canto a Machu Picchu.
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* Publicado en el semanario Cambio16, Madrid